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G@cet@ de
Diciembre 2007
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Editorial
En este fin de año que se avecina, todos deberíamos pensar en cambiar aquellas cosas que nos hacen daño o lo hacen a los demás. Este es el deseo de nuestro equipo de redacción y de toda la gente que conforma A.E.T.R.A. y lo queremos trasmitir como un mensaje de esperanza, a través de este pequeño relato que nos ha llegado a nuestra mesa de trabajo.
¡Tengan todos un feliz año!
“Un día nuestro maestro nos pidió de tarea que llevásemos patatas crudas y una bolsa de plástico. Luego, que pusiéramos una patata en la bolsa por cada persona a la que guardásemos resentimiento y que previamente escribiésemos su nombre en la patata. Y finalmente, que llevásemos la bolsa con nosotros a todos lados, colocándola en nuestra mochila. ¡Algunas bolsas eran realmente pesadas!
Naturalmente, la condición de las patatas se iba deteriorando con el tiempo…
El fastidio de acarrear la bolsa en todo momento nos demostró claramente el peso que cargamos en nuestras vidas y corazones debido al resentimiento.
Yo aprendí como mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla, desatendía cosas que eran más importantes.
Este ejercicio me hizo pensar sobre el precio que pagaba por no perdonar algo que ya había pasado y que ya no podría cambiarse.
Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para otro, sin darnos cuenta que los primeros beneficiados somos nosotros mismos.
Todos tenemos patatas pudriéndose en nuestra “mochila” sentimental. La falta de perdón, es como un veneno que tomamos diariamente, gota a gota, y que finalmente nos terminará envenenando.
Muchas veces, al primero que debes perdonar es a ti mismo, por todas las cosas que no fueron y que hubieses querido que fuesen.
El perdón, libera de las ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo.
Y perdonar, no significa que estés de acuerdo con lo que pasó ni que lo apruebes. Tampoco significa dejar de darle importancia a lo que pasó. Simplemente, es dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo. El perdón se basa en la aceptación de lo que ya pasó, y rompe las cadenas y te hace de verdad libre.
Dijo Mahatma Gandhi : “Perdonar es el valor de los valientes… Solamente aquel que es bastante fuerte para perdonar una ofensa, sabe amar”.
Cartas del lector.
“Quiero enviar una salutación especial para toda la gente que hace la gaceta de la asociación. Que tengáis una feliz navidad y que el 2008 los encuentre felices y trabajando”. Claudio Geretto, Argentina Muchas gracias Claudio.
Lo mismo le deseamos a usted y todos los lectores.
“Con una regresión, ¿puedo saber si fui concebida con amor por mis padres o si soy el resultado de un “accidente”? Gracias”. Chavela Angustiada, de Veracruz, México.
A través de las regresiones a útero materno, se pueden revivir los momentos en que una persona se hallaba en gestación, e incluso, ir más atrás, hasta el mismo momento de la concepción. Lo que se busca, justamente, es poder revivir las sensaciones que los padres sintieron y la manera en que se concibió ese nuevo ser. Es realmente determinante para la vida que se desarrollará, el que sea o no un hijo deseado, pues los sentimientos y actitudes de ambos padres, dejará una huella indeleble en el tono emocional, de manera tal que influirá en actitudes y posturas psicológicas del futuro adulto. Gran parte de lo que somos y del modo en que nos comportamos, se gesta en el útero materno. Esa es la razón por la que una de las etapas terapéuticas más importante, es la del período fetal. Revivir, entender y sanar mediante la reconstrucción, es parte fundamental de la tarea del profesional experto en regresiones. Por lo tanto, si tú los actuales sentimientos te angustian, sería muy positivo para ti, acudir a un profesional calificado de tu zona. Puedes entrar en la Web de AETRA ( www.mundoregresiones.com ) para solicitar información sobre los psicoterapeutas que atienden en tu zona de residencia. Un saludo desde España. “Soy alcohólico. ¿Pueden hacer algo por mí las regresiones?” Anónimo, de Galicia.
Estimado amigo: comprendemos su reserva al consultarnos en forma anónima, pero también le decimos que el primer paso hacia la cura de cualquier enfermedad adictiva (y el alcohol, vaya si lo es), consiste en reconocer que la padecemos, que nos afecta y que necesitamos ayuda, plantándole cara al problema, sin vergüenza por sufrirla. Todas las terapias, y aún más la Terapia Regresiva Reconstructiva, necesita de la participación del paciente, involucrándose a tope con la tarea terapéutica y desechando completamente el papel de simple espectador pasivo. En un lenguaje más llano y cotidiano, “hay que mojarse” para obtener resultados. Si su postura es esta, las TRR son un camino a seguir, pero si por el contrario usted espera una solución “mágica”, lamentamos decepcionarlo. Le deseamos toda la fuerza del mundo y la voluntad para lograr encarar su problema. Un saludo de todo el equipo editor.  Podéis dirigir vuestros correos a: gaceta@mundoregresiones.com |

NUEVO CURSO INTRODUCTORIO A LAS TRR
AETRA, en su afán innovador, acaba de lanzar un nuevo Nivel Introductorio a las Técnicas Regresivas Reconstructivas, atendiendo a la solicitud de muchas personas que han tomado contacto con los distintos delegados zonales, pidiendo una nivelación previa a los Niveles superiores, de una menor duración y costo, que permita un conocimiento previo sobre qué son las Técnicas Regresivas y su aplicación práctica en terapia. De este modo, quienes tomen contacto con esta fase introductoria, podrán evaluar su verdadera decisión de seguir o no el apasionante camino de profesional terapéutico en sucesivos cursos, o simplemente enriquecerse con este nivel inicial que aporta conocimientos nuevos a su cultura general.
El primer “Curso Introductorio a las TRR” se desarrollará los días 29 y 30 de marzo de 2008, de 10 a 20 horas, en Barcelona .
Será dictado por el formador Carlos Gilio , Experto en TRR y delegado zonal para Cataluña.
El costo por los dos días es de 245 € y tanto a través de nuestra web, www.mundoregresiones.com como de la web del formador, www.regresionesbarcelona.com , puedes obtener más datos e inscribirte.
Picando aquí , puedes visualizar los detalles del Temario .
Esperamos que esta nueva iniciativa se transforme en muchos nuevos alumnos y futuros terapeutas.

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NOTICIAS DIVERSAS E INSÓLITAS |
Importante avance hacia una medicina más ecléctica
Médicos y enfermeras del hospital “12 de Octubre” dan clases de ‘reiki' y el “Ramón y Cajal” ya utiliza esta técnica en pacientes con cáncer.
Cuando la doctora Araceli García propuso en el “12 de Octubre”, donde trabaja como cirujana pediátrica, una charla informativa sobre reiki, sopesó la posibilidad de que la tomaran por loca, y declaró luego: "Pero pensé que estaba presentando algo que a mí me había servido para encontrarme mejor y se me quitó el miedo al rechazo". Como ya sabemos, el reiki es una técnica desarrollada por un médico japonés hace ya más de un siglo, que consiste en canalizar la energía hacia un punto del cuerpo, colocando las manos encima. En enero tuvo lugar una charla a cargo del presidente de la Federación Española de Reiki, John Curtin, y fue un éxito total, tanto que desde el verano, más de cien médicos y enfermeras han sido formados en el hospital para dar reiki.
"Reiki significa energía universal. El reiki no cura por sí mismo, pero fortalece nuestra capacidad autocurativa ", explicó Curtin.
Un "conmutador" del cerebro ayuda a los médicos a enfrentarse al dolor de los pacientes
Es recomendable que los médicos sean capaces de controlar sus emociones, sobre todo a la hora de operar. Según los últimos estudios llevados a cabo por investigadores estadounidenses y taiwaneses, desactivar la parte del cerebro que normalmente ayuda a percibir el dolor de los pacientes que examinan durante el tratamiento y activar un área del cerebro que controla las emociones, sería un atributo muy común entre los galenos.
Debido a que a veces tienen que infligir dolor en los pacientes mientras los tratan, los médicos han desarrollado la capacidad de no ser distraídos por el sufrimiento de éstos, según explicó la coautora Jean Decety, profesor de psicología y psiquiatría de la Universidad de Chicago.
Declaró: "Han aprendido con su entrenamiento y práctica a mantener un punto de vista objetivo. Sin un mecanismo así, realizar su práctica podría ser abrumador o angustiante, y por ende, dañar su capacidad de ser una ayuda para sus pacientes. En el estudio, se usó imaginología por resonancia magnética funcional (IRMF) para monitorizar las respuestas cerebrales de catorce médicos y un grupo de control de otras catorce personas mientras veían videos de personas que eran pinchadas con agujas de acupuntura alrededor de la boca y tocadas con bastoncillos de algodón.
Los médicos no mostraron respuesta en el área del cerebro que registra el dolor de otra persona cuando vieron alguien pinchado con una aguja de acupuntura o tocado con un bastoncillo, pero sí mostraron una mayor actividad en el área cerebral que controla las emociones.
Cuando se les pidió calificar el dolor que los pacientes sentían cuando eran pinchados con las agujas, los médicos dijeron que probablemente era alrededor de 3 en una escala de 10 puntos, en que 10 era el máximo de dolor, mientras que los del grupo de control lo calificaron en unos 7 puntos.
Premios anti-Nóbel, al absurdo

Resulta evidente que hay experimentadores increíbles (y pensar que a alguno, quizás lo sustentemos todos a través de los impuestos del estado…).
Para aquellos que investigan cosas que en principio, no tienen gran utilidad, se han creado los premios anti-Nóbel (“Ig Nóbel”) concedidos anualmente por la revista de humor científico Annals of Improbable Research (Anales de la Investigación Improbable ), y los entrega en una ceremonia en Cambridge, Massachusetts, generalmente de manos de un auténtico premiado con el codiciado galardón, donde los ganadores deben intentar explicar su trabajo en un minuto o menos. Entre otros, se repartieron premios a científicos militares, un químico y un equipo que investigó cómo se arrugan las sábanas. Pero España no estuvo ausente: entre los premiados están este año, tres españoles de la Universidad de Barcelona que demostraron que las ratas no distinguen entre el japonés y el holandés, hablados al revés (para ser francos, nosotros tampoco…). Según la revista, aunque algunos galardones provocan claramente la risa en la cultura popular, otros buscan generar debate sobre la ciencia , distinguiendo los logros que "primero hacen reír, y después hacen pensar" y al menos merecen un reconocimiento por haber hecho que nunca lo ha hecho nadie antes.
Algunos de los ganadores de los Premios Ig Nóbel, edición decimoséptima, son los siguientes:
En Química: Mayu Yamamoto del Centro Médico Internacional de Japón, por desarrollar una forma de extraer vainilla, o fragancia de vainilla y sabor del excremento de una vaca.
En Lingüística: los españoles Juan Manuel Toro, Josep B. Trobalon y Nuria Sebastián-Gallés, de la Universidad de Barcelona, como ya dijimos, por demostrar que las ratas a veces no consiguen distinguir a alguien hablando japonés u holandés al revés.
El Premio de la Paz fue para el Laboratorio Wright de la Fuerza Aérea , en Dayton (Ohio), por desarrollar una bomba química, denominada "bomba gay", "que provocará que los soldados enemigos se sientan irresistiblemente atraídos sexualmente por los de enfrente" (esto posiblemente aumentaría los casamientos en tierras españolas…).
En Economía: Kuo Cheng Hsieh, de Taichung (Taiwán), por patentar un dispositivo en 2001 que captura a los ladrones de bancos al arrojar una red sobre ellos, conocido como "sistema de captura de red para coger a un ladrón inmediatamente". No obstante, el inventor no pudo ser hallado por los representantes de los Ig Nóbel en Taiwán, los que expresaron:"Mandamos gente a buscarle. Se esfumó. Alguien nos sugirió la posibilidad de que quizá el pobre haya sido víctima de su propio invento" ¡Quién no recuerda a Guillotín, “beneficiado” por su filoso invento!

“Me muero por ti”
Un estudio efectuado sobre 9.000 personas en Gran Bretaña, con un largo seguimiento de las alternativas matrimoniales de los voluntarios durante 12 años, permite inferir que efectivamente, se puede morir por amor. No obstante, esto ya lo sospechaba el inconsciente colectivo que ha producido miles de novelas en las que los protagonistas pasan a mejor vida por acercarse a Cupido… Y no hablamos de la modalidad suicida de Romeo y Julieta. La cuestión parece estribar en que las peleas, críticas y otro tipo de conflictos, aumentan hasta un 34% el riesgo de padecer ataques cardíacos o dolor de pecho. La investigación , publicada en Archives of Internal Medicine , reveló que las relaciones íntimas negativas, el estrés y la ansiedad que generan las relaciones hostiles, puede aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas.
Los autores del artículo refieren: "Mostramos que los aspectos negativos de las relaciones cercanas (...) están asociadas con la enfermedad coronaria".
El director del estudio, Roberto De Vogli, epidemiólogo del University College de Londres también advirtió que “Otras investigaciones han demostrado un "efecto protector", en aquellas personas que poseen más conexiones sociales, pero pocos estudios observaron cómo las relaciones íntimas o los matrimonios pueden afectar la salud.” Y sentenció: "Si una persona está rodeada de buena gente es bueno para su salud"

UNA CURIOSA HISTORIA REAL
Nuestra incansable amiga, Francisca Gutiérrez Clavero, a quien cariñosamente llamamos “Paqui”, y quien nos sorprende día a día con su incansable quehacer por difundir temas relacionados con las tremendas enfermedades que ella misma padece, la “Sensibilidad Química Múltiple” (SQM), que en casi todos los casos (y es justamente el suyo…), va asociada a otras dos graves dolencias como lo son la Fibromialgia y el Síndrome de fatiga crónica, a desarrollado un relato realmente estremecedor, que merece nuestra atención, porque de forma coloquial y amena, nos alerta del modo insidioso en que una persona se puede deslizar poco a poco hacia la SQM hasta que ya es demasiado tarde para tomar medidas precautorias, que si bien y por cierto, quizás no eviten el sufrirla, paliarán muchos síntomas. Gracias nuevamente, Paqui.
SENSIBILIDAD QUÍMICA MÚLTIPLE: DE LA CIENCIA FICCIÓN A LA REALIDAD
Los tóxicos llegaron por primera vez a mí a través de la placenta de mi madre. Entre sus recuerdos de adolescencia están las imágenes de cómo los aviones fumigaban los campos con el producto estrella del momento: el DDT. Empezó su profesión de enfermera en torno a 1945 y se especializó en ginecología-obstetricia, justo unos años antes de quedar embarazada de mí. Manipuló agujas de radio para tratar el cáncer de cuello de útero, realizó infinitas radiografías sin las precauciones necesarias, estuvo muchas horas sometida a los efectos de los anestésicos, desinfectantes y todo tipo de productos que suelen pulular en los quirófanos. Hasta que cumplí 3 años viví en un primer piso, justo encima de un taller de coches, donde empleaban rutinariamente gasolina, disolventes, gomas y cauchos.
La mudanza siguiente no fue para mejorar, ya que aunque la vivienda era más grande y confortable, en el patio interior donde jugábamos los niños y las niñas a la salida del colegio habían unos locales alquilados por profesionales: electricistas, almacén de cintas de películas para proyección en salas de cine y un experto en ebanistería. Como no podía trabajar dentro por la evidente falta de ventilación, sacaba las maderas al patio y ambientaba nuestros juegos con pinturas y disolventes que pacientemente aplicaba a las maderas.
A los 14 años marché con mi familia a Barcelona. Los altos precios de las viviendas nos obligaron a residir en un barrio periférico de la capital, junto a una autovía. Había en los alrededores empresas contaminantes, entre ellas alguna que manipulaba caucho, material altamente tóxico.
Si mi frágil memoria no me falla, durante el verano de 1981 pusieron en alerta a toda la población: las personas con problemas cardiopulmonares debían salir a la calle con mascarillas, el índice de contaminación estaba en zona roja. No pudimos abrir la puerta del balcón que daba a la autovía durante semanas, a pesar del calor aplastante. El olor a hidrocarburos disueltos al sol era asfixiante. Mi hija, con 4 años de edad, tuvo problemas crónicos de las vías respiratorias altas desde que nació hasta los 10 o 12 años.
En 1982 me trasladé nuevamente. Elegí una ciudad de la costa levantina, Alicante, que siempre me había cautivado por su luminosidad. En aquel momento, mi profesión me obligó a trabajar entre despachos mal ventilados, viviendas en construcción y muchas horas al volante, una mezcla poco recomendable para la salud.
Debido a una crisis económica en el sector donde trabajaba, en 1991 se produjo un cambio de rumbo profesional. Ingresé en la administración: un precioso entorno abierto, con jardines y zonas verdes. Pocos días después de incorporarme, llegué y encontré mi despacho con un dedo de polvo blanco. El servicio de limpieza me informó que eso era habitual según soplara el viento, ya que justo detrás había una importante empresa cementera que trabajaba de día y de noche.
Un día, hace ya muchos años, me enteré que aquel fin de semana habían fumigado el edificio porque había ratas en la biblioteca que se encontraba en el sótano. Esa acción pasó desapercibida para el gabinete de salud laboral quien no controló ni qué productos se utilizaron, ni en qué combinación, ni la cantidad y entramos todos a trabajar con absoluta normalidad. Pocos días después tuve una especie de crisis asmática. Desconozco si fue o no causada por aquella fumigación, pero hacía cerca de 20 años que no se me había reproducido. Fui adicta al tabaco durante 25 años, hasta que una noche, precisamente en esa misma época, sentí que aquel humo me estaba matando. Esa toma de conciencia duró una fracción de segundos, pero fue tan intensa que apagué aquel cigarrillo y tras casi 10 años no he vuelto a probar otro, aunque me sigo considerando potencialmente adicta al tabaco.
Pasaron un par de años más y nos instalamos en un nuevo edificio. Las mesas recién compradas para equipar los despachos fueron atacadas por carcoma. Solicitamos a la oficina técnica que se realizase la reclamación al proveedor y se cambiasen. Después de mucho insistir conseguimos que viniese un carpintero del servicio de mantenimiento, quien sin más problemas sacó una jeringuilla con un producto, según él “muy tóxico” (me mandó alejarme de allí y él por única protección llevaba una minúscula mascarilla de quirófano) y lo inyectó a la madera. Realizó el trabajo en dos despachos más de aquél pasillo. Esto se produjo a mediodía y a la mañana siguiente yo y otros compañeros, estábamos de nuevo en nuestros despachos soportando un olor terrible. De hecho, me vi obligada a salir varias veces a pasear fuera para oxigenarme esa mañana.
En 1999 cambié de domicilio y pude por fin tener el pequeño jardín que tanto soñaba. La llegada de la primavera me entusiasmaba, llenando la casa de flores, plantas y arbustos, ya que cada uno de ellos me parecía de una belleza particular e irrepetible. Poco tiempo después empezaron a presentar problemas de plagas. Pedí ayuda a los jardineros para salvarlas. Dieron rápidamente con la solución, practicar una fumigación triple: insecticida, acaricida y fungicida. Yo desconocía por completo los efectos de cada uno de los componentes y mucho menos de esta terrible combinación. Poco tiempo después empecé con dolores articulares y un episodio de “hombro congelado”.
Acabo de relatar los factores que yo recuerdo y más destacables que me han llevado a padecer una enfermedad crónica, aunque luego están todos aquellos “otros tóxicos” de los que nadie habla, porque se han incorporado a nuestra cotidianeidad de tal forma que sin ellos no somos nadie. Me refiero a los cosméticos, colonias, productos de limpieza, ambientadores, barnices y tratamientos para la madera, objetos de decoración, maderas de aglomerado, tratamientos de los tejidos que utilizamos habitualmente para moda y decoración del hogar, sartenes de teflón, envases de plástico, microondas, pesticidas alimentarios, colorantes, conservantes, envases de plástico, tetra brick, y cientos de elementos más que podemos encontrar en cualquier supermercado y por supuesto en cualquier hogar normal. Todos estos productos aparentemente nos hacen más seductores, más independientes, más seguros, nos ayudan a ahorrar tiempo, nos llenan de vitaminas y protegen nuestra salud... ¿cuántas mentiras más se pueden decir en menos espacio?
Actualmente estoy diagnosticada de fibromialgia severa, síndrome de fatiga crónica severa y sensibilidad química múltiple. El impacto de estas enfermedades en mi vida ha sido devastador.
Después de una durísima lucha con los servicios sanitarios, inspecciones médicas, juzgados y un desembolso importante de dinero que ha minado de forma seria nuestra economía familiar, he conseguido que me reconozcan la invalidez permanente absoluta. Pero hasta que llegó la sentencia el camino recorrido ha sido doloroso, terriblemente demoledor física y psicológicamente. Y a pesar de esto, la sentencia no recoge todas las patologías diagnosticadas, ¿por qué?, ¿es tanto el miedo a poner en tela de juicio nuestra “sociedad del bienestar”?
Los síntomas y patologías concomitantes de estas enfermedades son muy numerosos, ya que actúan como disruptores neuroendocrinos y afectan a todos los sistemas del cuerpo humano, aunque me atrevo a citar algunos: endometriosis (debido a la gravedad de la misma tuve que someterme a una histerectomía total con anexectomía doble de forma urgente), oclusiones intestinales, síncopes cardiacos, lipotimias, bronco espasmos, síndrome seco, tendinopatías degenerativas, dolores articulares, vómitos, colon irritable, fatiga invalidante hasta el punto de no tener fuerzas ni para orinar, deformaciones de las articulaciones de las manos, caídas por pérdida de equilibrio con las consecuentes lesiones que invalidan durante otro tiempo más, incapacidad para circular libremente por la calle debido a los hidrocarburos y otros agentes contaminantes de los que ya he hecho referencia con anterioridad, fiebre, hipotermia, herpes zoster, trombosis venosa, síndrome temporo-mandibular, hemorroides, candidiasis del tracto digestivo, afectación de la memoria, trastornos cognitivos hasta el punto de estar incapacitada para leer, escribir, seguir una conversación o entender una película, y la última adquisición es un pequeño pólipo en la vesícula. Estas sólo son algunas de las consecuencias de estas enfermedades. Hay muchas más, a veces aparecen de una en una, otras se solapan, y en algún momento se juntan todas a la una.
No se puede desear el mal al prójimo ni en el peor de los casos, pero yo me ofrecería voluntaria para intercambiar un día, sólo un día de mi vida, con cualquiera de los grandes directivos de estas multinaciones, holdings o como se llamen que se dedican a comprar políticos, cuando no islas paradisíacas y que se dedican a fabricar y negociar con productos que merman, cuando no destruyen nuestra salud y nuestro entorno.
Cuando empecé a sentirme muy mal, la primera consecuencia que viví fue un mobbing profesional que, aún siendo una trabajadora que disfrutaba haciendo mis tareas (sin falsas humildades creo que de forma eficaz), acabó por destruir mi autoestima. Llegué a dudar de mí misma, poniendo en tela de juicio qué me estaba sucediendo.
Tras consultar 21 especialistas, tanto de la sanidad pública como privada, el resultado fue nefasto. Recibí malos tratos, consejos de que no hiciera pública mi enfermedad porque me podrían tachar de neurasténica, risas reprimidas, ser objeto de misoginia “activa”, acabando siempre con un “volante” en la mano dirigido a algún psiquiatra.
Al no tolerar los tratamientos psiquiátricos, el especialista me tachó de mujer neurasténica con necesidad de llamar la atención y sin ningunas ganas de curarme. Recuerdo que en una ocasión, tras varias caídas debido a la falta de equilibrio en aquel momento, le pregunté al psiquiatra qué podía hacer. La respuesta fue tajante ante tres enfermeras: “póngase un casco y botas de motorista”. Mientras volvía a casa lloré hasta sacar toda la rabia y la impotencia que podía caber en mi corazón. Decidí que sería la última vez que un médico me vejaría por estar enferma.
Llegar al lugar adecuado ha sido un camino sembrado de espinas, pero por fin encontré profesionales sanitarios que creyeron en mis síntomas, me trataron como a un ser humano y tuve un diagnóstico correcto entre mis manos. No era un buen pronóstico, pero al menos no estaba loca.
Hice saber a mis familiares y amigos cual era mi estado de salud, ya que hasta ese momento lo mantuve dentro de la mayor discreción posible. La ignorancia y la comodidad pueden llegar a hacer mucho daño. Algunos familiares lo han asumido, otros lo ven como una enfermedad “rara”, aunque la realidad sea completamente distinta si la englobamos dentro de las enfermedades producidas por el entorno ambiental. He pedido que en las reuniones familiares o celebraciones especiales prescindan de cosméticos, colonias, maquillajes y laven sus ropas con bicarbonato, pero esto supone un sacrificio tan grande para ellos que ha provocado un distanciamiento familiar. En los casos más leves, se han aplazado repetidamente las visitas y se han sustituido finalmente por una llamada de teléfono de vez en cuando. En mi familia más íntima, hay quien no asume las limitaciones que imponen estas enfermedades, para ellos me he convertido en una obsesa de los químicos que pretende trasladarles mi patología. Incluso se ha llegado a plantear la costosa posibilidad de alquilar una segunda vivienda con el objeto de poder llevar una vida “normal”, sin verse alterados por mis limitaciones. A menudo me pregunto quién es normal, nosotras, las personas que tenemos un detector más sensible que los demás a sustancias tóxicas y nocivas, o aquellas que por cuestiones de marketing e intereses económicos absolutamente aberrantes se someten a un consumo impuesto que a la corta o a la larga también mermará su calidad de vida.
En resumen, he sido una persona con problemas de salud desde que nací, pero a pesar de ellos he llevado una vida absolutamente normal, incluso hiperactiva, dinámica, creativa, haciendo frente a las realidades cotidianas. Actualmente me he convertido en una enferma crónica con una limitación de entre el 60 y el 100% de mi actividad normal. El sistema sanitario público no responde en absoluto a mis necesidades. En concreto, la Sensibilidad Química Múltiple no tiene epígrafe en la Seguridad Social. Sólo Alemania y algún otro país que en estos momentos no recuerdo la reconocen como patología consecuencia de los tóxicos. Cobro una pensión de la cual el 70% lo destino a médicos privados, estancias en lugares con un poco de aire limpio, tratamientos no cubiertos por la seguridad social y constantes readaptaciones de la vivienda. Lógicamente, he perdido mi actividad laboral, los hobbies que practicaba, las relaciones sociales y familiares además de tener conflictos en mi propio hogar. A pesar de la mascarilla para químicos que debo utilizar, dificultosamente puedo salir a la calle y viajar debido a la intolerancia a todos los hidrocarburos y químicos ambientales, sólo puedo consumir alimentos ecológicos y esporádicamente algún complemento nutricional de origen biológico.
Cada día pongo un pie delante del otro sin preguntarme qué va a ser de mí, ya que ni siquiera encuentro un entorno natural para edificar una casa con la garantía suficiente de que en algún momento no vaya a sobrevolarme un avión para rociar pesticidas a los pinos del entorno, o que el agua de pozo esté limpia de químicos filtrados a través de la tierra. La primera línea de playa está saturada de urbanizaciones, coches con los consiguientes hidrocarburos, y un vaivén de personas embadurnadas de magníficas cremas solares que se suponen protectoras, saturadas de perfumes y de dióxido de titanio.
La lucha de todos aquellos que padecemos esta enfermedad sigue porque la fuerza nos sale del corazón y del alma. Este camino que estamos recorriendo tiene que borrarse de cualquier mapa y la humanidad debe plantearse un modo de vida que haga honor a su nombre. El primer paso que se debe dar es una TOMA DE CONCIENCIA POR PARTE DE LA POBLACIÓN CIVIL , porque hoy es MI REALIDAD, pero mañana puede ser LA REALIDAD DE CUALQUIER OTRA PERSONA, nadie está exento de padecer una enfermedad ambiental. Y si el estímulo pensando en nuestras propias vidas no es suficiente, pensemos en la de nuestros hijos.
Si usted desea ponerse en contacto con la autora de este artículo, puede hacerlo escribiéndole a: fguti_49@telefonica.net
Optimismo y actividad cerebral
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La noticia llega desde París de la mano de “AFP” publicada originalmente por un equipo de científicos de la revista británica Nature. Y se puede afirmar que es una noticia optimista, porque de eso trata: “El cerebro humano anticipa los acontecimientos con un optimismo incorregible que en muchas ocasiones carece de fundamento, aunque contribuya a la salud,”.
Investigadores del departamento de psicología de la universidad de Nueva York han echado mano de la resonancia magnética para investigar el porqué del optimismo humano, característica personal que en ocasiones es casi nula (como en los procesos depresivos) y en otras, exagerado (como en los picos maníacos). |
Esta técnica les ha permitido demostrar que dos zonas del cerebro como lo son el córtex cingular anterior y la amígdala, se mostraban más activas cuando alguien recuerda un hecho positivo o negativo del pasado, o anticipa un futuro feliz, que cuando anticipa un porvenir sombrío. Mediante este estudio, por primera vez se establece una correlación entre los pensamientos optimistas y pesimistas y la actividad de algunas regiones del cerebro.
Tali Sharot y sus colegas pidieron a siete hombres y a ocho mujeres, de edades comprendidas entre los 18 y los 36 años, que pensaran en acontecimientos de su pasado, y que luego imaginaran su futuro durante 14 segundos.
Los psicólogos y neurólogos partieron de la premisa de que "una ilusión moderadamente optimista puede estimular una adaptación del comportamiento con vistas a alcanzar un objetivo, y está asociada a la salud física y mental".
Tras haber analizado las imágenes transmitidas por los 15 cerebros examinados, los científicos llegaron a la conclusión de que "la amígdala está sin duda implicada en la anticipación selectiva de acontecimientos emocionales futuros, en vez de servir de forma general a concebir el futuro".
Los autores del estudio consideran que sus resultados "podrían permitir esclarecer los mecanismos que rigen la depresión", puesto que las zonas cerebrales activadas por el optimismo también reaccionan en caso de depresión.
Pero su alcance sería limitado, habida cuenta de que "no nos enseñan nada sobre los mecanismos neuronales que vinculan el aumento de la actividad cerebral a un estado mental", según sostiene el profesor Costa, ya que hasta que se demuestre lo contrario, un cerebro más activo no garantiza el optimismo y tampoco se puede afirmar que el pesimismo sea una consecuencia directa de una ralentización cerebral.
Plantas que ayudan
Los terapeutas cuentan con unas buenas aliadas a la hora de enfrentar trastornos anímicos: las plantas medicinales. No es ninguna novedad que a todo tratamiento se lo puede apoyar con otras terapias, y la terapia herbal es una de ellas.
Este artículo tiene por finalidad orientar a quienes decidan utilizarlas terapéuticamente, con la recomendación de que profundicen antes en el tema.
Aconsejada para combatir el cansancio físico e intelectual, como así también la pérdida o descenso del deseo sexual y el vigor masculino, muchas veces asociados.
Esta planta, utilizada desde tiempos inmemoriales en China, a pesar de tener un nombre popular tan poético como “Flor de vida”, es apreciada básicamente por su raíz.
La traducción literal de la palabra “ginseng” (del mandarín antiguo) es “hombre-raíz”, nombre adecuado si tenemos en cuenta su similitud con la figura de un hombre.
Su hábitat natural, son los bosques de Corea, China y Manchuria, aunque debido a la actual demanda, ya se la cultiva también en Canadá y Estados Unidos. |

GINSENG - “ Flor de la vida ” |
Los magos primero, y los médicos naturistas después, la recetaban para superar “los problemas masculinos” y de allí que la bautizan como “Flor de la vida”, por el alto aprecio que se le tenía al vigor sexual, en una China donde se permitían amantes y concubinas con las cuales el Señor debía “cumplir”. A partir del siglo XVIII, se la comienza a emplear en occidente para aliviar, también, problemas “de cama”.
Recién en el siglo XX, se redescubre como tratamiento para la “astenia”, caracterizada por el desgano, la apatía y la falta de deseo sexual, reconociéndose que sus efectos van incluso más allá, fortaleciendo en personas sanas, la tonicidad general, tanto del carácter como del sistema fisiológico en general, tanto en personas jóvenes como mayores. Como efecto añadido, reduce el colesterol, los triglicéridos y el azúcar en sangre.
La OMS (Org. Mundial de la Salud ) le reconoce tres aplicaciones clínicas: prevención y reconstitución en casos de fatiga física y psíquica; combatir el cansancio, la debilidad y el agotamiento, y por último, beneficiar la recuperación en casos de convalecencia.
En cuanto a su utilización, deben esperarse como mínimo 6 años, para poder usar su raíz, edad en la que la cantidad de ginsenócidos presentes resulta suficiente, aunque a mayor espera, mejor eficacia. También se encuentran varias vitaminas básicas, como las del grupo B, vitamina C y aminoácidos, entre otras.
El mínimo de esta sustancia que debe detectarse en la planta, es del 4%, pues por debajo de este por ciento, no resulta útil.
Se aconseja consumirlo en cápsulas de micro polvo de raíz.
Apuntes Psicológicos: Histeria.
Si preguntamos a cualquier persona que no sea un profesional de la psicología, seguramente definirá a un sujeto histérico, como “alguien muy nervioso”, a quien “se le van los nervios” por cualquier motivo, o “quien monta una escena por cualquier cosa, exagerándolo todo”.
No estaría del todo desacertada, pues estos rasgos se pueden hallar en un cuadro histérico, pero son solo eso y no definen por si mismos a una “Personalidad histérica”.
Pero vamos por parte, haciendo “ historia de la histeria ”.
En principio, la histeria se populariza a través del psicoanálisis, cuando Freud publica sus experiencias con “Ana O”, una paciente a la que inicialmente atiende como médico por hallarse postrada y a quien logra curar mediante la palabra, descubriendo entonces que su parálisis era una “somatización”, una expresión inconsciente e involuntaria de su psiquismo, para evidenciar un conflicto, poniendo entonces en práctica los primeros pasos de su teoría psicoanalítica. La denominó “ Histeria de conversión ” porque el conflicto psíquico, se convertía en un problema físico. Fue un gran avance, pero el tiempo pasó y se fueron encuadrando otras cuestiones relacionadas con esta “ neurosis ”. Por ejemplo, se pudo determinar que para que la psique actúe sobre una determinada parte del cuerpo, debía de existir lo que se denominó “ el órgano facilitador ”, es decir, aquella parte del cuerpo llamémosla “más débil” sobre la cual al inconsciente le era más fácil apoyarse para “ hablar a través del síntoma ”. También se determinó que no era una neurosis exclusivamente femenina, como su nombre lo sugería, ya que la palabra histeria viene del griego, “hysterón” (útero), pues existían muchos casos entre varones, solo que no eran tan evidentes (como cegueras histéricas, amnesias, etc.). Y así se siguió avanzando, paso a paso, hasta nuestros días, en que se pone en tela de juicio, incluso, si realmente es una neurosis o simplemente, “ un modo de ser ”, como lo señalaba el gran psiquiatra argentino, Dr. Sajur.
Lo que importa como profesionales de la psicología, a la hora de determinar si una persona presenta rasgos de esta “ enfermedad ”, es ser buenos observadores y tomar nota de algunos comportamientos y mecanismos defensivos que lo evidencian, para actuar desde un principio de manera correcta ante un paciente que se presenta con estas características, como paso preliminar y precautorio, ya que determinar fehacientemente este conflicto emocional resulta bastante complejo en su conjunto.
En principio, observaremos lo más evidente, a saber:
Personalidad teatral: su característica más acentuada. Consiste en hacer de todos sus actos cotidianos, incluso los más banales, como comprar una barra de pan, en un hecho destacable, simplemente porque “el” (o ella, claro) lo hacen. Podremos observar que sus movimientos, posturas e incluso ropas, guardan un esmeradísimo cuidado, al detalle, con una afectación típica de un actor de los años 20. Ellos ni lo notan y creen que están “divinos” y que sus palabras y ocurrencias, aunque sean de lo más baladí, son interesantísimas e inteligentes.
Necesidad de ser el centro de atención: se las apañan para estar siempre en el momento justo y en el lugar indicado, para poder figurar. Si por ejemplo, van a un sepelio, llorarán desconsoladamente (pero lo justo…), posiblemente hasta se desmayen y logren atraer hacia sí toda la atención del cortejo; “el universo gira en torno a ellos”.
Esto les proporciona una inmensa satisfacción y a menudo dicen frases totalmente intrascendentes y se asombran de que otros no lo compartan. Es el típico “¡Hay!, ¿no sabes como se llama la protagonista de “Nunca en domingo”? Vale, ¡entonces no existís!”. Ahora, si se les pregunta sobre cualquier tema serio, podrán responder sin el menor rubor, que “no ocupan su tiempo en tonterías”.
“Belle indiference”: nunca, por ningún motivo, tienen culpa de nada y si algo especial ocurre a su alrededor, ponen cara de “yo no fui”. Jamás asumen su parte de responsabilidad en hechos negativos, pero reclaman toda la paternidad en aquellas cosas que merecen reconocimiento. Es habitual que sufran consecuencias desagradables e incluso graves, por no tomar consciencia de lo que provocan. Una histérica sería capaz de exhibirse en el patio de un presidio masculino, y luego no entender por qué quisieron violarla. Lo peor de todo, es que realmente se lo creen. Si lo tomamos desde el punto de vista psicológico ortodoxo, podríamos hablar de una desestructuración de su personalidad.
Sexualidad pobre e insatisfactoria: difícilmente logran entregarse en una relación, ya que la pérdida de control y protagonismo, los desestructura. En las mujeres, es la típica “fém fatal”, escandalosa y afectada, pero insatisfecha. Logra impresionar a su partenaire, siempre y cuando este no advierta que sus gestos, actitudes y movimientos, obedecen a un patrón preconcebido y metódicamente ejecutado. En otras palabras, hacen todo lo esperable en una persona sumamente ardiente, pero con una frialdad que termina notándose.
Si nos referimos a trastornos psicológicos más graves, en la histeria puede presentarse la Amnesia disociativa, cuya característica principal es la pérdida de memoria en general para hechos recientes importantes, no debida a un trastorno mental orgánico y demasiado intensa como para ser explicada por un olvido ordinario o por cansancio. También un desánimo intenso ante un hecho objetivamente no tan importante, que según como hile su relato el paciente, puede confundirse con un episodio depresivo, por lo cual hay que estar muy atentos, ya que en ocasiones, esta depresión ocasional y casi melancólica (ya que el verdadero objeto de la tristeza es “fantástico”) puede inducir a ideas suicidas, como alternativa para volver a “llamar la atención”.
En general, los histéricos rara vez logran el suicidio, ya que por las características descritas, arman la escena de tal manera que puedan ser “salvadas” a último momento. Es la típica toma de barbitúricos, tras lo cual se hacen varias llamadas de “despedida”. El problema está en que a veces erran en el método y logran matarse.
A estas alturas, más de un lector estará pensado en algún actor o actriz de moda… Bueno, podría ser un modelo a estudiar para practicar. De todas maneras, este trabajo es un primer acercamiento divulgativo, por lo que recomendamos a quienes les interese este tema, amplíen sus conocimientos recurriendo a bibliografía especializada. Esperamos que esta breve introducción haya resultado de utilidad.
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Las consultas al Experto deben dirigirse a: gaceta@mundoregresiones.com
SESIÓN DEL MES.
Escenario de trabajo: "La montaña sagrada” (Los tres calderos)
En esta ocasión, compartiremos esta experiencia trabajada con una paciente que presenta celos patológicos, timidez y un temor difuso, que no puede precisar, pero que según sus propias palabras “me impide hacer cosas sencillas y cotidianas, como entrar en una habitación a oscuras”. La llamaremos María, para preservar su verdadera identidad.
En algunos pasajes, el lenguaje es crudo, pero se trascribe para ser fieles a las verbalizaciones de la paciente.
Una vez visualizada la “montaña sagrada” y ubicada en ella una cueva, el escenario se desarrolló así:
P: ¡Esto me asusta mucho!… está oscuro y huele a viejo, a humedad… ¡No, mejor me salgo!
T: Mira María, has llegado hasta aquí para enfrentarte a aquello que te perturba… ¿realmente deseas continuar sin resolverlo?
P: No, no es eso… Pero no se… hay como una brisa fuertecita y olor a chamusquina… Quizás sea la cueva de una bruja y el sabio no esté aquí… (Silencio prolongado). Ahora veo una luz al fondo, como de llamas… ¡Puf! (Resopla). Esto es un lío, joder… Estoy llegando… (Silencio)
T: Y bien, ¿que ves allí donde estás? (Reafirmo encuadre)
P: A un señor viejecito que me mira… parece inofensivo… está preparando algo en una especie de ollas de metal y ese era el fuego que iluminaba…
T: Has encontrado al sabio… ¿Qué sientes frente a él?
P: ¡Bondad! (Entusiasmada). El viejecito es bondadoso… ahora me toca la mano… ¡Oh!… es tan dulce que me dan ganas de llorar (Se le cae una lágrima y su rostro se contrae). ¡Es que he esperado tanto tiempo!
T: ¿Qué cosa has esperado tanto tiempo?
P: Encontrarlo… el es mi guía, el que todo lo sabe…
T: Pues bien, estás allí con tu guía: ¿quieres preguntarle algo?
P: ¡Si! (dirigiéndose al sabio): “¿Quien me dañó, quién me hizo entrar el miedo en el cuerpo? (Llorando con fuerza)… ¡Dímelo por favor! (La paciente se mueve en el diván y toma posición fetal y queda en silencio unos cuantos minutos).
T: (Espero sin interrumpir su silencio)
P: (Dirigiéndose al terapeuta): “Me dice que en la olla de la izquierda está la solución, que debo enfrentarme a ello…”
T: Bien, ahora toma fuerzas porque vamos a hacer algo muy importante para ti. Párate justo frente a ese caldero y cuando yo cuente de 3 a 1, saltarás dentro de él. ¿Has comprendido?
P: Si… pero no se si quiero hacerlo…
T: Pues debes volver a decidir si te enfrentas a ello y lo resuelves o continúas como hasta ahora, con tus miedos (La inducción directa es necesaria para evitar que no realice la acción).
P: ¡Puf! (Se agita) Está bien… ya estoy parada… ¡Espera, espera que tome aire! (Aspira con brusquedad el aire e infla los pómulos como cuando alguien va a saltar al agua).
T: Tres, dos, uno… ¡salta! (Imperativo)
P: ¡Hay! (Grita con volumen) ¡No, esto no, por favor! (Ahora rompe a llorar con fuerza y se revuelve en el diván). ¡Hijo de puta, asqueroso!… ¡No, no!
T: ¿Qué sucede María?
P: ¡No! Otra vez no... (Solloza amargamente). No quiero que me lo haga otra vez… siempre aprovecha lo oscuro para hacerme estas cosas…
T: ¿Quién te hace esas cosas?
P: (Casi en un murmullo que me cuesta escuchar) Papá… (Su voz asemeja la de una niña).
T: ¿Eres pequeña, María?
P: Si… tengo 5 años y el es grande… (Llora con más fuerzas) ¡Duele!
T: María,… ¡María! (Con voz imperativa). Ahora tienes 5 años y papá te está haciendo daño… pero tú ahora puedes impedirlo. ¿Quieres impedirlo?
P: Si, si… que nunca más me haga nada…
T: Bien… pues mira: ahora yo contaré de 3 a 1 y la María adulta que eres, actuará a través de la niña, con la fuerza de la adulta… 3, 2, 1…
P: (Cerrando sus puños y lanzando golpes al aire) ¡Toma, guarro de mierda, asqueroso, porquería! (Su rostro muestra furia). Ahora vamos a ver quien le mete miedo a quien… ¡Y no llores, que no das pena, payaso! (Ahora queda en silencio, muy seria).
T: Bien María, te has defendido... ¿Cómo te sientes ahora?
P: Mejor... aunque me da pena... Es tan bruto que ni sabía lo que hacía...
T: (Encuadre) ¿No sabe lo que hace?
P: No... Pero yo no quiero ser como él... Lo voy a perdonar, pero le pondré como condición que ya nunca más me haga nada... y que me deje de asustar...
T: Bien... ¿Porque cuando te asustas, que ocurre?
P: Me paralizo, me quedo de piedra...
T: Y cuando te quedas de piedra, ¿como te sientes?
P: Aterrada.
T: ¿Y quieres sentirte aterrada?
P: ¡Nooooo!
T: ¿Y que puedes hacer entonces para no sentirte aterrada?
P: Enfrentar a papá...
T: Pues ya lo has enfrentado... ¿Lo volverás a hacer cuando temas?
P: Si, si... nunca más permitiré que me asuste... Lo convertiré en humo, ahora mismo... Lo perdono, pero me lo quito para siempre de encima... (Hace un ademán de “apartar” algo). ¡Ya está! Se desapareció... ya no es ni una sombra... Porque a mi me asustaban las sombras, ¿lo sabías?
T: Si, tu misma me lo dijiste...
P: Claro... ¡Me siento feliz, libre!... No se cómo describirlo... Ya no tengo miedo, nunca más...
T: Pues repítelo
P: ¡No tengo miedo! (Se lo hago repetir tres veces)
T: Bien María, ahora yo contaré nuevamente de 3 a 1 y tu saldrás del caldero... Te verás nuevamente de pié, en la cueva...
Aquí se el escenario continúa hasta finalizarlo, aunque no se trascribe, ya que el núcleo principal de este trabajo se acabó en esta instancia.

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El recomendado del mes
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MUCHOS CUERPOS, UNA MISMA ALMA
Autor: Brian Weiss
Editorial Zeta (BCN) |
Este es uno de esos libros que puede resultar muy oportuno e innovador o invitarnos a la reflexión sobre el modo en que otros profesionales entienden el tema de las regresiones, las vidas pasadas o sucesivas, y el futuro. En esta obra, Weiss asegura que así como todos hemos vivido existencias anteriores, todos viviremos otras en el futuro. “Lo que hagamos en esta vida influirá sobre nuestras reencarnaciones futuras, a lo largo del camino de evolución hacia la inmortalidad”.
Ésta es una obra que ahonda en los descubrimientos sobre el pasado para transportar a sus lectores hasta un futuro individual y colectivo, de cuya creación son responsables ellos mismos. |

Cursos de AETRA que se impartirán en los próximos meses
Introducción a la Terapia Regresiva Reconstructiva
Barcelona (España) 29 y 30 marzo de 2008 |
Practitioner en TRR (nivel I)
Lima (Perú) 10 al 13 Enero 2008
Guadalajara (México) 17 al 20 Enero 2008
Sunnyvale (California) 24 al 27 Enero 2008
Guatemala (Guatemala) 29 Enero 1 Febrero 2008
México D.F. (México) 7 al 10 Febrero 2008
León (México) 7 al 10 febrero 2008
Mérida (México) 28 Febrero al 2 de Marzo 2008
Cd. Juárez (México) 22 al 25 Marzo 2008
Puebla (México) 27 al 30 Marzo 2008
Villahermosa (México) 5 al 8 Abril 2008
Rosario (Argentina) 4 al 7 Abril 2008
Buenos Aires (Argentina) 10 al 13 Abril 2008
Irapuato (México) 10 al 13 Abril 2008
Santiago (Chile) 17 al 20 Abril 2008
Lisboa (Portugal) 17 al 20 Abril 2008
Cd. Valles (México) 17 al 20 Abril 2008
Lima (Perú) 24 al 27 Abril 2008
Paris (Francia) 24 al 27 Abril 2008
Chihuahua (México) 24 al 27 Abril 2008
Granada (España) 1 al 4 Mayo 2008
Bogotá (Colombia) 16 al 20 Mayo 2008
Montevideo (Uruguay) 29 Mayo al 1 Junio 2008
Mochis (México) 12 al 15 Junio 2008
Caracas (Venezuela) 19 al 22 Junio 2008
Quito (Ecuador) 26 al 29 Junio 2008
Morelia (México) 5 al 8 de Julio 2008
San José (Costa Rica) 17 al 20 Julio 2008
Campeche (México) 17 al 20 Julio 2008
Almería (España) 11 al 14 Septiembre 2008
Monterrey (México) 11 al 14 Septiembre 2008
Chihuahua (México) 10 al 13 Octubre 2008
Cadiar-La Alpujarra (España) 30 Octubre al 2 Nov. 2008 |
Nivel II: "Facilitador en Terapia Regresivas Aplicadas "
Querétaro (México) 24 al 27 Enero 2008
Guatemala (Guatemala) 2 al 5 Febrero 2008
Chihuahua (México) 15 al 18 Febrero 2008
Guadalajara (México) 13 al 16 Marzo 2008
Cd. Juárez (México) 2 al 5 Mayo 2008
Morelia (México) 10 al 13 Julio 2008
San José (Costa Rica) 20 al 23 Julio 2008 |
Nivel III: "Especialista en Terapia Regresivas Aplicadas "
Chihuahua (México) 21 al 24 Febrero 2008
Villahermosa (México) 28 al 31 Marzo 2008 |
Nivel IV: "Consultor Experto en TRR"
Morelia (México) 6 al 9 Marzo 2008
Chihuahua (México) 8 al 11 Mayo 2008
Bogotá (Colombia) 21 al 24 Mayo 2008 |

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